La prevención frente al FEN puede definir si un emprendimiento sobrevive o desaparece - Mibanco Perú

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La prevención frente al FEN puede definir si un emprendimiento sobrevive o desaparece

"La prevención frente al FEN puede definir si un emprendimiento sobrevive o desaparece"

Javier Ichazo

CEO de Mibanco y líder de Microfinanzas de Credicorp

Cada 28 de julio, el mensaje presidencial marca algo más que una tradición republicana. Este ofrece señales sobre las prioridades del país y sobre el rumbo que podría tomar la agenda pública, que son seguidas con atención por empresarios, inversionistas y distintos actores de la sociedad. Pero hay un grupo no siempre considerado para el que estas señales también son decisivas: los emprendedores peruanos.

Entre todos los mensajes a la Nación, aquellos que inauguran un período de gobierno tienen una relevancia especial. Más que presentar balances, abren una conversación sobre el futuro y revelan cuáles serán las prioridades de la administración entrante. Es lo que pensaba Fernando Belaunde en 1980, por ejemplo, cuando decía que buscaba que su segundo mandato fuera recordado como “el quinquenio de la educación”.

Este año, la presidenta Keiko Fujimori acudió al Congreso para exponer las políticas que guiarán su gobierno en los próximos cinco años: la necesidad de implementar un plan de contingencia frente al fenómeno de El Niño (FEN), reforzar la lucha contra la delincuencia, impulsar el empleo juvenil y culminar proyectos de infraestructura que permanecen inconclusos. Desde la mirada de quienes levantan una bodega, administran un pequeño restaurante, sostienen un taller o hacen crecer un negocio familiar, sin embargo, cabe preguntarse qué impacto podrían tener esos anuncios en el día a día de un emprendedor.

Aunque el sector enfrenta varios desafíos, cualquier agenda pública orientada al emprendedor debería atender tres temas prioritarios: la inseguridad ciudadana, el FEN y la informalidad. Los dos primeros fueron calificados por la presidenta como prioridades de su gobierno, mientras que sobre el tercero se anunció la preparación de una propuesta integral para reducirla “sin afectar ningún derecho laboral”.

No hay que minimizar el impacto que tendría una reducción efectiva de la criminalidad en las empresas más pequeñas. Según el Sexto Reporte del Observatorio del Crimen y la Violencia del BCP, el Banco de Ideas Credicorp y CHS Consultora, un 45% de encuestados asegura conocer algún negocio de barrio que en el último año restringió sus actividades por culpa del crimen. Hablamos de bodegas, peluquerías, boticas o pequeños restaurantes que todos frecuentamos en nuestro día a día. Avanzar en este frente significaría no solo darles la tranquilidad para funcionar durante más horas, sino también la oportunidad de redirigir recursos escasos, que hoy destinan al pago de cupos o de seguridad, hacia la mejora de sus servicios.

Lo mismo puede decirse del FEN, cuyos golpes no generan las mismas consecuencias para todos. Al tener menos recursos y carecer muchas veces de seguros y ahorros, los emprendedores terminan pagando un costo mayor, que en el peor de los casos implica su cierre definitivo. Durante El Niño Costero de 2017, el entonces ministro de la Producción, Bruno Giuffra, alertó que 14,000 empresas formales del sector manufactura habían sido afectadas por el fenómeno y, de ese total, el 99.3% eran micro y pequeñas empresas. Reducir el impacto de estos eventos puede marcar la diferencia entre un negocio que se recupera y otro que desaparece.

La informalidad, por último, conecta todo lo anterior. Una empresa formal, por más pequeña que sea, tiene más y mejores herramientas para resistir los embates tanto de la naturaleza como del crimen. Aunque es positivo que el último mensaje presidencial haya incluido anuncios en esta línea, el reto sigue siendo convertir esos planes en resultados y beneficios concretos para los emprendedores. Y ello requiere del trabajo conjunto del Estado, el sector privado y la sociedad civil. Porque, cuando los emprendedores progresan, progresa el país.

SOBRE EL AUTOR
Javier es magíster en Dirección de Empresas por el PAD de la Universidad de Piura, con estudios de Administración de Empresas en la misma institución. Hoy, lidera la unidad de negocio de Microfinanzas de Credicorp y, desde el 2017, es CEO del banco especializado en microfinanzas del holding, Mibanco, en el Perú.