La nueva ecuación del talento
La nueva ecuación del talento
Ximena Cuadros,
Gerenta de la División de Estrategias de Personas de Mibanco
Más que buscar anticipar el futuro con líneas de carrera definidas, las compañías hoy deben centrarse en preparar a un talento capaz de adaptarse a este.
Durante años, las organizaciones planificaron su gestión del talento mirando casi exclusivamente el presente: roles definidos, trayectorias claras y habilidades relativamente estables. Hoy, sin embargo, la irrupción de la inteligencia artificial, la automatización y los nuevos modelos de trabajo están redefiniendo los roles a una velocidad que hace imposible anticiparlos con precisión. Y el desafío ya no es descifrar cómo serán los trabajos del futuro, sino preparar a nuestros equipos para moverse con soltura en escenarios que aún desconocemos.
El ‘Global Human Capital Trends 2026’ de Deloitte muestra que 7 de cada 10 líderes identifican a la rapidez y la agilidad como su principal estrategia competitiva para los próximos tres años, y un 85% de estos identifica como crítica la capacidad de la organización y su fuerza laboral para adaptarse de manera continua. Esto confirma que el aprendizaje ya no puede ser un evento aislado. Este debe integrarse en la forma en que se trabaja para sostener la evolución del negocio.
Hoy, resulta indispensable poner el foco en desarrollar capacidades habilitadoras del aprendizaje. La adaptabilidad, el pensamiento crítico y la capacidad de aprender y desaprender permiten responder mejor a contextos cambiantes y sostener el desempeño en el tiempo. Preparar al talento para el futuro exige, entonces, integrar el aprendizaje al trabajo diario, crear experiencias desafiantes y promover oportunidades reales de movilidad interna que permitan adquirir nuevas capacidades mientras se genera valor.
Apostar por ese desarrollo es una decisión de negocio. Y es que las compañías que impulsan la empleabilidad interna reducen su dependencia del mercado laboral, ganan agilidad y construyen una base de talento comprometida y preparada para evolucionar junto con la estrategia.
Bajo este nuevo paradigma, la verdadera ventaja competitiva no será tener respuestas sobre el futuro. El aprender, desaprender y volver a aprender será la base sobre la que se construirá la relevancia de las organizaciones dentro de un entorno de cambio permanente.




