La verdadera transformación de la IA - Mibanco Perú

Siguenos en Facebook

Siguenos en nuestro canal de Youtube

La verdadera transformación de la IA

La verdadera transformación de la IA

El impacto más profundo de la inteligencia artificial no se verá en lo extraordinario, sino en la reducción de fricciones del día a día que durante años parecieron inevitables.

Javier Ichazo, CEO de Mibanco y líder de Microfinanzas de Credicorp


La tecnología siempre ha sido una fuerza transformadora. No solo ha facilitado tareas o hecho desaparecer otras, sino que ha redefinido nuestra forma de vivir, movernos o relacionar nos. Muchas de las infraestructuras y prácticas que hoy consideramos naturales —como las pistas por las que transitamos o la inmediatez con la que intercambiamos información— son, en realidad, adaptaciones a innovaciones que en su momento cambiaron profundamente la vida cotidiana.

Un ejemplo emblemático es el telégrafo. A primera vista, podría parecer una herramienta diseñada únicamente para enviar mensajes. Pero su impacto real fue mucho mayor: separó por primera vez la comunicación del transporte, rompiendo la dependencia de cartas, periódicos y mensajeros que recorrían largas distancias para transmitir información. Esta innovación redujo costos de transacción, disminuyó la necesidad de intermediación y transformó mercados, al permitir la transmisión casi instantánea de reportes y noticias. Además, estandarizó el tiempo, haciendo posible sincronizar relojes y coordinar horarios entre ciudades y países.

A finales del siglo pasado, el Internet generó una revolución comparable y, hoy, todo apunta a que la inteligencia artificial (IA) producirá una transformación igual o incluso más profunda. Pero no hay necesidad de irnos tan lejos para ver cómo la tecnología cambia y está cambiando las cosas. El sector financiero actual es radicalmente distinto al de hace apenas 15 años. Los costos de transacción (en el sentido más amplio del término) se han reducido drásticamente. Las herramientas digitales han acortado la distancia entre bancos, aseguradoras, cajas y las personas. Plataformas como Yape, por ejemplo, han permitido la inclusión de millones de peruanos al sistema financiero y han facilitado el envío y recepción de dinero, sin necesidad de desplazamientos. Lo que antes requería viajes largos hoy se resuelve en segundos desde un celular. Y durante la pandemia del Covid-19, por ejemplo, estas herramientas fueron claves para mantener la cadena de pagos operativa.

En el mundo de las microfinanzas, el impacto de las herramientas digitales ha sido clave para atender a los emprende dores exactamente como lo necesitan: reduciendo costos operativos, acercando a las entidades financieras y ampliando la información disponible para evaluar riesgos y otorgar créditos. También han ayudado a hacer más accesible la educación financiera y a fortalecer la confianza, con experiencias más simples, útiles y disponibles al instante. Así, la relación entre una entidad especializada en microfinanzas y sus clientes es, hoy, mucho más cercana de lo que solía ser.

La irrupción de la IA, sin embargo, abre un capítulo completamente nuevo. El uso de agentes de atención automatizados, por ejemplo, tiene el potencial de seguir reduciendo fricciones que durante años parecían inevitables: tiempos de espera, barreras horarias, procesos repetitivos o información que no llegaba a tiempo. Estos agentes pueden sostener interacciones continuas, responder consultas de manera inmediata y acompañar a los clientes a lo largo de su relación con el sistema financiero, aprendiendo de cada intercambio y facilitando derivaciones oportunas cuando se necesita la intervención humana. Algo que, en el caso de las microfinanzas, empieza a verse en experiencias concretas, como las desarrolladas por Mibanco a través de WhatsApp.

¿Qué más cambiará la tecnología con el paso del tiempo? Seguramente mucho y de formas que hoy no podemos ni imaginar. Pero, como ha ocurrido desde siempre, el impacto más profundo no estará en lo extraordinario, sino en nuestro día a día. En soluciones que pasan a ser parte del paisaje y de nuestra naturaleza. En hacer más simples interacciones que antes eran costosas, en acercar servicios que solían ser lejanos y en volver más accesibles oportunidades que durante mucho tiempo no llegaban a todos.