Columna de Gianella Sánchez - Mibanco Perú

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Columna de Gianella Sánchez

“El programa Crediagua no solo es financiamiento, también es un acompañamiento educativo y de sensibilización”


Gianella Sánchez, Gerente de Sostenibilidad e Inclusión Financiera de Mibanco

Los orígenes de Mibanco se remontan a finales de los años sesenta. Aunque aún no llevaba ese nombre, la entidad financiera empezó a trabajar en la zona de Pamplona Alta. Desde entonces han pasado seis décadas, pero su compromiso sigue siendo el mismo: “Contribuir al cierre de brecha de exclusión financiera, desinformación y desconocimiento”, tal como afirma Gianella Sánchez, gerente de Sostenibilidad e Inclusión Financiera de la institución líder en microfinanzas.

Hay dos tipos de pobreza según los economistas: la monetaria y la multidimensional. Ustedes están trabajando mucho sobre esta última.

Tenemos el propósito de mejorar la calidad de vida de las personas, es nuestra aspiración. Y en esa línea entendemos que hay muchas brechas por cerrar. Una de ellas es el acceso al agua y saneamiento en nuestro país. Según el INEI, al 2024, uno de cada tres peruanos no cuenta con agua y alcantarillado, y una de cada cinco personas aún usa letrinas. Esa es una realidad que no solamente vulnera la calidad de vida de la población, sino que también implica una exposición de niños y mujeres. Dentro de nuestras acciones tenemos una iniciativa que se llama Crediagua, programa que busca facilitar servicios financieros y no financieros. Tenemos financiamiento para que las personas accedan a pavimentar el piso de su vivienda e implementar un baño, cocina, o mejorar la vivienda con el acceso a un servicio sanitario. Todo acompañado de un programa de educación y asesoramiento para que el crédito tenga un buen uso.

Si no tienes acceso al agua, el impacto es enorme. ¿Desde cuándo trabaja Crediagua y quiénes son sus aliados?

Crediagua nació hace 10 años como una iniciativa que empezamos a desarrollar en alianza con Water.org, una ONG que tiene alcance a nivel mundial y que promueve el acceso al agua y la mejora en las condiciones de vida de la población con diversas vulnerabilidades. Empezamos a trabajar con esta organización para diseñar un producto que calzara con las necesidades de la población peruana. En este último año hemos retomado la alianza con ellos, pero nos sumamos a la red de diversas organizaciones que trabajan con iniciativas complementarias, como Asomif, que es la asociación que agrupa a diferentes instituciones de microfinanzas en el Perú; Asociación Unacem, y acabamos de celebrar un convenio con Swiss Contact, que brinda soporte y asesoría técnica de la mano de diversos actores sociales. Trabajamos también con los municipios. En esta primera etapa hemos contemplado distritos de Lima Sur, Lima Este, y estamos llevando la iniciativa a otras zonas del país.

Ustedes se acercan a la población y ofrecen soluciones no solo financieras, sino también educación y asesoría sostenible. ¿En qué consiste?

A partir de este año y en el marco del relanzamiento de Crediagua, en el que sumamos a la ONG Techo, Perú Pendiente y diversos municipios, estamos trabajando todo un plan de sensibilización en diversas zonas del país. Hemos empezado hace unos meses desarrollando una acción en Villa María del Triunfo y en San Juan de Lurigancho. Llegamos a estos distritos, invitamos a la población, tocamos las puertas de algunos gobiernos locales para que nos ayuden en la convocatoria para desarrollar un taller. Estamos trabajando con organizaciones sociales, muchas lideradas por mujeres. Tenemos un equipo de facilitadores que, de manera sencilla, con gráficos, traslada el contenido informativo sobre el uso adecuado del agua y por qué es importante acceder a este recurso, cuidarlo y usarlo bien. La capacitación también la desarrollamos a través de WhatsApp y es a nivel nacional.

¿Se ha podido medir el impacto del programa?

Hemos llegado casi a 800,000 personas que han podido acceder a este servicio financiero y, a partir de ello, han mejorado sus servicios sanitarios y el acceso a redes de alcantarillado, el mejoramiento de la cocina, etcétera. Hay un impacto tangible y este año tenemos como expectativa llegar a 50,000 personas más. El programa Crediagua no solo es financiamiento, también es un acompañamiento educativo y de sensibilización. En lo que va del año, alrededor de 30,000 personas ya han sido beneficiadas. Creemos que vamos a superar la meta y con esa expectativa estamos fortaleciendo la iniciativa de la mano de diversos aliados. Este es un problema que afecta a la tercera parte del país y, si hacemos un zoom en zonas rurales, crece exponencialmente. Entonces, cuando tocamos las puertas de otras instituciones y se suman, el efecto es multiplicador.

¿Cómo encaja Crediagua dentro de la estrategia de sostenibilidad de Mibanco?

Uno de los pilares de la sostenibilidad es finanzas para el futuro y para nosotros tiene que ver con cómo cerramos brechas en la sociedad para acercarnos a ese futuro sostenible para todos. Bajo este pilar es que iniciativas como Crediagua tienen un plan de desarrollo y conecta con diversos aliados. Las alianzas son pieza fundamental de la estrategia de sostenibilidad y es un eje transversal. Creemos que, en esta ruta de trabajo colaborativo, vamos a poder optimizar y contribuir a los objetivos de desarrollo sostenible que tenemos y que forman parte de la agenda del país y la agenda global.