El verdadero sostén de la productividad
El verdadero sostén de la productividad
Ximena Cuadros, Gerenta de la División de Estrategias de Personas de Mibanco
La productividad ya no se alcanza exigiéndole más y más al trabajador. Hoy, los resultados sostenibles se alcanzan cuidándolo mejor.
Durante años, hablar de productividad fue sinónimo de resultados, eficiencia y cumplimiento de metas. Muchos nos formamos bajo la idea de que más exigencia traería mejores resultados. Hoy, sin embargo, no existe desempeño sostenible si quienes forman parte de la organización no están bien.
El bienestar ya dejó de ser un conjunto de beneficios aislados. Hoy, debe abordarse desde un enfoque integral que abarca tanto salud física como mental, estabilidad financiera, desarrollo profesional y relaciones saludables. Es una decisión estratégica que impacta directamente en cómo trabajan las personas y en el desempeño de las organizaciones.
El informe ‘Inside Employees’ Minds 2025-2026’ de Mercer, donde participaron más de 4,000 trabajadores a nivel global, confirma que el bienestar es hoy una prioridad del colaborador. La salud, el equilibrio vida-trabajo y la seguridad financiera influyen directamente en su permanencia. Aun así, Gartner advierte que solo el 45% de trabajadores siente que su empresa se preocupa por el bienestar.
Declarar que el bienestar es clave no alcanza. Gestionarlo implica escuchar con datos, entender qué desgasta a las personas y actuar con coherencia, sobre todo en entornos exigentes. El bienestar, además, no es igual para todos: algunos priorizan la estabilidad económica; otros, el crecimiento o la flexibilidad. Una estrategia sólida reconoce esa diversidad y ofrece respuestas alineadas con el negocio.
La cultura y el autocuidado compartido son, en ese sentido, claves. Las políticas importan, pero el mensaje real se define en los comportamientos que se validan. Si el liderazgo normaliza el exceso, ese será el estándar. Si promueve el equilibrio, por el contrario, construirá sostenibilidad.
Hoy, la productividad ya no se logra exigiendo más, sino cuidando mejor. Ver al bienestar como una inversión asegura la energía, el foco y aquellos verdaderos resultados sostenible.




