Columna: Renzo Rossi, Gerente de la División de Gestión y Desarrollo Humano de Mibanco

La diversidad no pasa por porcentajes ni matemáticas.
Hoy se habla tanto de diversidad e inclusión en las organizaciones que me pregunto cuál es nuestra verdadera expectativa sobre el tema. La población mundial fue, es y será diversa. Diversa en idiomas, etnias, religiones y, por supuesto, en opiniones, experiencias, paradigmas y creencias de vida. Entonces, ¿qué conversación queremos tener? ¿Será que más que hacer esfuerzos por “ser” una organización diversa, tendríamos que enfocarnos en aceptar, dar espacio y querer lo que ya somos?
Debemos tener cuidado. De lo contrario, podríamos llegar al extremo de querer que todos los grupos que componen nuestra organización sean representados, fijando porcentajes a lograr para “sentimos diversos”, cuando la diversidad no consiste en hacer matemáticas.
Es un gran reto aceptar las diferencias que compartimos y dejar atrás los prejuicios o sesgos inconscientes hacia grupos diferentes al de uno. A partir de allí, podremos definir las acciones que promuevan el respeto hacia todos con políticas y acciones que faciliten la inclusión y la igualdad de oportunidades, y que no permitan la discriminación.
Promovamos la diversidad desde el nacimiento de nuestras iniciativas y que estén comprendidos tanto nuestros equipos como nuestros clientes, para poder enfocarnos en impulsar una sociedad más igualitaria. Porque el camino aún es largo. Según el Ranking PAR Latinoamérica 2022 de Aequales, que evaluó a 780 organizaciones, aunque el 44% de estas tiene metas de género para posiciones de liderazgo, las mujeres ganan en promedio 20% menos que los varones. Y menos del 40% de estas empresas realiza iniciativas de sensibilización sobre discapacidad, diferencias generacionales o asuntos raciales y étnicos.
No perdamos tiempo haciendo matemáticas. Hagamos visible esa diversidad que muchos todavía no quieren ver y sigamos construyendo un mañana en el que todos y todas tengan las mismas oportunidades.