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Institucionales

Campaña navideña: la importancia de contar con recursos a tiempo

José Antonio Muñiz, Gerente de la División de Negocios de Mibanco.

Prepararse para las ventas de fin de año implica invertir con anticipación, pero también decidir con prudencia cuánto invertir, cómo financiarse y qué recursos preservar para sostener el negocio ante cualquier imprevisto que pueda presentarse durante la temporada

En Navidad, mientras las familias recorren las tiendas en busca de regalos, miles de emprendedores ya llevan semanas preparando sus negocios. Compraron mercadería, coordinaron con sus proveedores y organizaron sus pedidos para atender una demanda que puede representar una parte importante de sus ventas del año. Todo ese esfuerzo supone invertir hoy para vender después y, mientras tanto, el negocio debe seguir funcionando. Por eso, administrar bien los recursos hasta que lleguen las ventas es tan importante como aprovechar la oportunidad comercial.

Ese es uno de los principales desafíos de la campaña. Comprar con anticipación permite contar con productos cuando los clientes los buscan e incluso protegerse de posibles aumentos de precios. Al mismo tiempo, mientras la mercadería espera a sus compradores, el negocio debe seguir pagando proveedores, alquileres y otros gastos. Si surge un pedido adicional o necesita reponer los productos más vendidos, tendrá que disponer de recursos para responder. Por eso, una buena campaña no depende únicamente de vender más, sino de mantener el equilibrio entre inversión, liquidez y capacidad de reacción.

Las expectativas de los emprendedores dan cuenta de esta apuesta por la temporada. Según el estudio “Expectativas de las Mypes respecto a la Campaña Navidad”, elaborado por Mibanco y APOYO Consultoría, el 76% espera mantener o incrementar sus ventas durante la campaña navideña de 2026. Además, el 63% adelantó sus inversiones dos o más meses. Prepararse con anticipación es importante, pero también lo es administrar los recursos mientras las ventas se concretan. La prudencia, en este contexto, no significa dejar pasar oportunidades, sino avanzar con una lectura realista de la demanda y de la capacidad del negocio para responder.

Esa tarea se vuelve más compleja ante los riesgos que enfrentan los negocios. La inseguridad preocupa al 28% de las Mype y el incremento de precios, al 21%. A ello se suma el Fenómeno El Niño, que el 87% de los emprendedores prevé que tendrá algún impacto en su economía familiar. Para un negocio pequeño, cualquier alteración de sus ingresos puede complicar el cumplimiento de sus compromisos. De ahí que la preparación también deba considerar cómo sostener la operación si las ventas tardan en llegar o aparece un gasto inesperado. Los emprendedores han demostrado que pueden adaptarse y seguir avanzando frente a escenarios adversos; esa resiliencia se fortalece cuando está acompañada de previsión y decisiones oportunas.

En ese contexto, el financiamiento adquiere un papel importante. El 49% de las Mype planea recurrir a préstamos del sistema financiero para afrontar la campaña, frente al 47% que utilizará capital propio. Estas cifras muestran que muchos emprendedores necesitan recursos adicionales para abastecerse sin comprometer el dinero destinado al funcionamiento diario de sus negocios.

Una línea de crédito puede ayudar a cubrir esas necesidades a medida que surgen, ya sea para reponer mercadería, atender un pedido adicional o cubrir gastos operativos. Sin embargo, su utilidad depende de que responda a una necesidad concreta y de que el emprendedor pueda asumir las cuotas con los ingresos que espera generar. Si las ventas no alcanzan lo previsto o el dinero demora en regresar, la deuda seguirá pendiente.

No todos los negocios necesitan financiarse de la misma manera. Algunos deben completar su inventario antes de diciembre; otros necesitan conservar recursos para responder a lo que ocurra durante la campaña. Elegir cómo financiarse exige evaluar cuánto dinero hace falta, cuándo se recuperará lo invertido y qué recursos deben quedar disponibles para los gastos cotidianos. El monto y el plazo deben ajustarse a la realidad de cada negocio.

En una temporada de alta demanda, esa capacidad de respuesta también puede marcar la diferencia frente a la competencia. Reponer a tiempo los productos más vendidos, atender pedidos inesperados o adaptarse a cambios en los costos permite aprovechar mejor las oportunidades de la campaña. Para lograrlo, el financiamiento debe ser un respaldo para el negocio, no una carga que limite sus posibilidades una vez terminadas la temporada.